Artículo de opinión: La Transición de la Transición

Artículo de opinión de Toni Herrero, Secretario de Organización de la JSC Sant Andreu

Si nuestros calendarios no lo confirmaran, podríamos creer que España ha quedado detenida en el tiempo, que nunca salimos de la transición. ¿Cómo se puede entender sino que, en pleno 2010, ocurran cosas como que la ultraderecha consiga sentar a un juez de la Audiencia Nacional en el banquillo de los acusados por investigar los crímenes del Franquismo?

Cada vez parece más evidente que la “Transición modélica” a la democracia que hasta hace poco todo el mundo idealizaba tuvo algo de paso en falso, y bastante de huida hacia delante. No voy a discutir que en aquel momento fuera o pareciera lo más adecuado. Pero el miedo a hacer sufrir al paciente nos llevó a no amputar todas las partes cangrenadas y putrefactas de un sistema que había invadido cada rincón de poder existente. Si el 23-F evidenció la necesidad de purgar lo más rancio que aún mandaba en el ejército, el poder judicial, parapetado en la división de poderes, es ahora mismo el único ámbito de la vida pública donde los dinosaurios pre-democráticos siguen sin extinguirse y campando a sus anchas. Del Estatut de Catalunya, ni hablamos…

Lo ultimo lo hemos sabido hace unas horas: Garzón tiene permiso para irse al Tribunal de la Haya, como asesor. No se puede ser más cínico. Al enemigo que huye, puente de plata… ¡Mientras no incordies en España, vete a hacer el justiciero a donde tu quieras!

Entre la apopléjica decrepitud de las altas instancias judiciales y una patronal empresarial y bancaria madre de la cultura del pelotazo, primero, del fraude fiscal, de la especulación y la burbuja inmobiliaria, después, el Estado ha quedado reducido al papel del Don Quijote que debe hasta el caballo que monta. Los buitres de la Bolsa y otras aves carroñeras (gaviotas para ser exactos) vigilan impacientes a que el caballo caiga muerto, para comérselo y reprocharle al Caballero de la Triste Figura (el gobierno) lo poco que cuida sus intereses. Desesperado, el hidalgo acaba recurriendo a los únicos no pueden decirle que no: su fiel escudero y su propia familia (léase: los funcionarios y los pensionistas).

Habrá que hacer la Transición de la Transición.

Artícle publicat a “La Veu Digital”, el butlletí digital del PSC

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